Sociedad

Cuando eso de gobernar se lo hace como un juego

Mirando desde el campanario, Benicio Faenas analiza la iniciativa independentista en Cataluña (España).
No es demasiado lo que sabemos acerca del lío que se armó en nuestra madre patria, que a juzgar por lo que ha pasado está a punto de llegar a un divorcio de padre y señor nuestro.

Es que como se sabe, la unidad española se logró en épocas remotas como consecuencia del matrimonio entre Isabel la Católica, reina de Castilla y el rey Fernando de Aragón. A lo que cabe agregar que, como también se sabe, Cataluña en un momento era parte del reino aragonés.

De donde el intento, por ahora fallido, de separar su comunidad de España, cabe considerarlo, como he dejado dicho, un divorcio. Algo que no debe extrañar demasiado, ya que los catalanes por sus ancestros fenicios agregan, a un cúmulo de virtudes, lo que suena a codicia, es decir el gusto por la plata. Lo que a algunos entre ellos ha llevado a suponer que un desmembramiento de España, los iba a volver más ricos y casi millonarios.

Pero cuando la intervención del gobierno central llegó y los dirigentes independentistas que no huyeron fueron encarcelados por disposición de los legítimos tribunales de la España toda, se dio el caso de que la presidenta del parlamento catalán, ante los tribunales, explicó que eso de la independencia había sido una cosa simple. Casi como un juego. . . como si gobernar lo fuera.

Algo que no debe extrañarnos, porque desde hace tiempo que entre nosotros el gobernar se encara como un juego. Más precisamente como el de la perinola, dado que se da el caso que a la postre todos terminamos perdiendo.
Fuente: El Entre Ríos (edición impresa) Autor: Benicio Faenas

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Mirando desde el campanario Cataluña

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