Sociedad

El empoderamiento de la palabra "pelotudo"

Mirando desde el campanario, Benicio Faenas y el análisis de un término que sirve para poner énfasis a una orden o que suena a despecho, rencor, reproche y hasta miedo.
Hago una utilización atrevidamente extensiva de la palabra "empoderamiento". Ya que con ella -ahora se ha puesto muy de moda su empleo, y hasta se la escucha a menudo de labios de la expresidenta- se efectúa una referencia a la acción o las acciones encaminadas a "hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido". De allí que en referencia a las agrupaciones feministas se dice que buscan "empoderar a las mujeres", y de paso a los nacidos varones con esa orientación sexual.

Pero aquí aplico la expresión no a individuos o a grupos, sino a una palabra. Que al parecer en una desnaturalización de uso, no sé si arrabalero, pero de cualquier manera grosero en cuanto hasta hace muy poco sonaba a "palabrota" y ha logrado ahora una sobrevaloración, por el empleo que de ella ha venido a darse en los ámbitos políticos.

Y que sirve para poner énfasis a una orden, como es en el caso de que la expresidente la utiliza cuando le hace una manda a Parrilli; o que suena a despecho, rencor, reproche y hasta miedo, cuando la utilizan Aníbal Fernández o Luis de Elía.

De ser las cosas así, se habría instalado un abismo entre el concepto de "pelotudo" y el de "boludo", que hubo momentos en que se mostraban como intercambiables, en una evolución que había hecho que la utilización de ambas estuviera referida a un tonto o, más grave aún, a quien sin serlo era objeto de ese maltrato que ahora conocemos como "bullying". Hasta transformarse en una referencia casi, o del todo, amigable y hasta cariñosa de un chico o muchachote o de una chica o muchacha -más en esta época en que éstas no parecen esquivar las "palabras fuertes", por no decir sucias-, al referirse a otra que está junto a él con quien comparte experiencias.

Aclaro que no se hace aquí ningún juicio de valor, sino que me limito a observar lo que acontece en nuestro entorno. Y mientras tanto, ¿habrá quién se acuerde del término "huevón"?
Fuente: El Entre Ríos (edición impresa) Autor: Benicio Faenas

En esta nota

Mirando desde el campanario Pelotudo

¡Comentá esta nota!

Para escribir un comentario, antes deberás seleccionar una identidad.

[X]

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.